Behind.

Un trozo de espejo, un vaso con agua, una canica que no sabe girar, unos gritos envasados al vacío que nadie quiso nunca escuchar, una mirada en una cámara de fotografía, una gran bola de cristal que refleja el cielo, un arcoiris pintado en un trozo de servilleta, dos palabras escritas con rotulador en el marco de una puerta, un nombre, una sonrisa, una canción, siete frases de siete palabras, miles de listas de cosas que nadie entiende;
papel y un bolígrafo.

martes, 14 de agosto de 2012

Pasas, dejas tu marquita y te vas.

Tengo espacio suficiente en mi cama y en mi almohada para ti y para todos los pensamientos que pesan en tu cabeza. Puedes venir, dormir, descansar del mundo durante el tiempo que quieras y después marcharte.
Vuelve si quieres. Échame de menos u olvídate de mi, para esto es para lo que valgo. Para dejarse llevar, para dejarse hacer, para sentirse libre y una vez renovado abandonar.
No me mires así, que no es triste, que no es malo. Cada uno asume su destino como puede y yo ya tengo claro el mío.
Soy puerto de paso para viajeros varados, para caminantes cansados y soñadores abatidos. Ofrezco cobijo a corazones desolados, desgastados y malheridos de gente que necista alguien con quien hablar, para llorar, estar en silencio o para amarse. Esas personas cansadas de la extraña soledad que se siente a veces cuando se siente todo, pero no se está conforme con nada. Vienen y durante una noche se olvidan del mundo y de que existen, buscan ser lo más ellos que puedan.
Hay veces en las cuales alguno vuelve buscándome, abrazándome y pidiéndome más tiempo. Yo acepto, por supuesto ¿Qué más da? me digo. Y también yo echo de menos a algunos viajeros, a los que más tiempo pasan conmigo. Esos que recurren a mi cuando el camino es largo y duro y requieren de mi calor, pero vuelven con una sonrisa cuando todos sus caos se han vuelto a centrar y solo quieren devolverme el favor. Pero solo soy un paso en el camino y pronto se van.
No importa, da lo mismo, mi cama y yo estaremos encantadas de recibirlos de nuevo.

sábado, 11 de agosto de 2012

"Siempre" o lo que te apetezca.

"-Quiero estar contigo siempre.
-Sabes que "siempre" es mucho tiempo, ¿no?"


"-Quiero mucho esos besos ahora.
Bueno, ahora y siempre.
-Siempre es mucho tiempo, me suele decir una persona.
-A lo mejor has convencido a esa persona de que "siempre"
es poco tiempo si es contigo."

martes, 7 de agosto de 2012

Vuelve que te echo de menos y me faltas de más.

...y entonces es cuando apareces, cruzando mis sueños, y le das a todo un giro de 90º de palabras y razones para manteneme en pie. Y yo te miro, te sonrío y me describo mentalmente cientos de todas esas situaciones tan terriblemente lumínicas como hipotética que quiero que sucedan cuando eres tú el que está a mi lado.
Y tú mantienes tus manos en mi cintura y acercas tu boca a la mía muy despacito mientras me aprietas contra ti como si fuera a desvanecerme, deshacerme y desaparecer. Como si tuvieras miedo a dejarme ir, a perderme. Y yo no puedo hacer otra cosa que pegar mis labios a los tuyos notando como me estalla el pecho y me retumban las ideas, sintiendo como tu contacto me arrastra hasta un punto de no-retorno en el que lo único que me queda por decirte es "no te separes nunca de mi, que te quiero cerca, que te quiero mío y con esa manera tan tuya de quererme" para luego quedarme tirada a tu lado sin necesidad de nada más.
Sintiéndote tan cerca, notando ese contacto y esas cosquillas en el estómago que me transmites en cada beso, en cada caricia, mirada, suspiro, sonrisa. Que el mundo desaparece cuando te tengo cerca y pesa demasiado cuando no estás.
Que eres la razón por la que me encierro estos días en mi cuarto sin más intención que permanecer ahí y esperar a que vuelvas para poder comerte a besos y susurrarte a trompicones y caricias torpes cuánto te he echado de menos.
Como única prueba de tu ausencia, tengo las ganas de verte y tengo la necesidad de saciarlas y el ansia de quererte. No me hace falta que nadie lo entienda, ni que les agrade, ni me importan sus quejas o sus estúpidas críticas. Que tengo el consuelo de saber que falta poco, por muy eterno que se me haga, por muy poco que te diga que te necesito aquí.
Que ya lo sabes, pero te quiero.



"Que sepas que voy a echarte mucho de menos
 y que cuando vuelva voy a comerte a besos."
Con eso me basta.

sábado, 4 de agosto de 2012

Bienvenidos todos.

Todos tenemos derecho a querer ser libres y a estar confusamente enamorados.
Tenemos derecho a llorar, a gritar, a reir y desear que el mundo sea nuestro. No importa lo locos que estemos, ni como seamos. Nadie merece menos de lo que sueña.
Podemos ser unos hijos de puta, una mierda de personas. Pero merecemos lo que soñamos porque, si, todos somos humanos.
Seguro que alguna vez te has quedado mirando la luna llena solo porque su brillo te inunda los ojos y sientes que respiras mejor, a mi si me pasa. Me pasa con la luna y también con las nubes que recortan la silueta del cielo azul. Me pasa con el mar, con el fuego y con todas esas cosas que son preciosas a pesar de que nadie pueda entenderlo. Esas cosas pequeñas que no sabemos ver o que a veces quedan eclipsada por el brillo de lo material. A mi no me importa demasiado cuanto cuesta tu nuevo movil, tus gafas, las zapatillas, "¡Esos vaqueros son geniales! ¿Donde los has comprado?" no.
Me gustan las luces brillantes de la ciudad por la noche y las risas que se escuchan como un eco cuando pasas al lado de una terraza y un grupo de gente toma café y charla animadamente sobre como han pasado el fin de semana.
Adoro las casas grandes, pero creo que las pequeñas son encantadoras a su manera. Creo que las personas se parecen un poco a las casas y que por mucho que te guste un tipo de persona todas tienen algo lumínico y brillante que mostrar. Me gustan las personas.
Y me gustan también las cosas que las personas hacen, pero nunca despreciaría el medio natural. Ni despreciaría el olor a café recién hecho, ni si quiera el olor a tabaco que sale de la habitación de mi hermano.
¡Hay miles de cosas en el mundo que me gustan y que son tonterías!
No son todo sonidos, no todo son colores, no todo son olores. A veces, en mi propia cabeza, formo ideas equivocadas de cosas que no tienen absolutamente nada que ver con lo que me rodea. Mi mente vuela, se va lejos, se imagina lugares radiantes y ocultos en el corazón de algún bosque, en lo alto de una montaña o por encima de las superficies espaciales. Recreo situaciones perfectas y preciosas que me hacen sonreír a pesar de su irrealidad, que me emocionan y me hacen rebosar de sentimientos enredados.
Pero no solo eso, no. También recuerdos; una caricia, unas palabras, un contacto, un beso... todo. Me hace temblar, sentir escalofríos y escalofriantes emociones.
Por eso elegí vivir y soñar y amar y recordar. Con todo lo bueno y lo malo que eso nos trae. Con las consecuecian de los malos recuerdos y las ventajas de los sueños permanentes.
¿Qué quieres que te diga? Pudiendo ser diferente esta, para bien y para mal es mi vida.

Recordar, soñar, temblar.

Se levantó notando como todo su cuerpo estaba aún más débil que de costumbre. Quejumbrosa, fues hasta el baño y se lavó la cara. El rostro surcado de arrugas que le devolvía la imagen desde el espejo parecía terriblemente triste y cansado. Hacía a penas unas semanas que él se había ido para siempre y ella también quería desvanecerse para estar con él. Quería, a pesar de todos, morirse.
Su hija y su nieta la miraban desde el marco de la puerta una vez ella se volvió a sentar en la cama.
"¿Cómo vas?" "¿Necesitas algo?" Ella no respondía, estaba rezando a su Dios para que se la llevara pronto. Estaba rezando por el alma de su amigo, amante y esposo. Quizás se arrepentía de todas las reprimendas que le había hechado durante los últimos años. Los gritos del recuerdo pesaban más en su ya frágil memoria.
Después de comer, trató de echarse un rato. Pero no podía dormir, no quería quedarse dormida. La pena le impedía pensar en otra cosa y se torturaba tanto que torturaba al resto de gente alrededor.
Aquel día, sus rodillas temblaban, su garganta se quebraba y sus manos trataban de agarrar algo que ya no estaba allí con ella.
Aquella noche soñó con él y su recuerdo la persiguió hasta que volvió a irse a la cama.